No consigo recordar qué es un hada. Y es normal, porque hace unos años me olvidé de todo lo que poseía un halo mágico alrededor. Bastante tengo ya con todo el trabajo que se me echa encima. Porque, oye, parece que todos prefieren a la bruja, que es más rápida. Que si un diente por aquí, que si un príncipe azul por allá... No doy abasto. Necesitaría ayudantes, pero desde que me desterraron de Nunca Jamás por aliarme del malvado capitán a ver quien la pide... Pero ahora que pienso, si tengo una estantería llena de tarros de cristal luminosos que lanzan grititos de vez en cuando.

1 comentario:

paurib dijo...

Una vez escuché que cuando el primer niño rió por primera vez, su risa se rompió en mil pedazos que saltaron por los aires en todas direcciones, así fue como aparecieron las hadas. Así que por eso debería haber un hada para cada niño y cada niña. Pero hoy en día los niños saben tantas cosas que dejan de creer muy pronto en las hadas.Es bonito,¿verdad?
Seguro que con tus palabras las hadas se pondrán muy contentas. Intentaré no olvidar que un día nosotros también fuimos niños y creímos en las hadas.

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