Es curioso que hables de fantasmas. Pero lo es más cómo hablas de ellos. Aprendiste de niño que no sirve de nada huir de tus errores. ¿Por qué los cometiste entonces? ¿Egoísmo? ¿Falta de sensibilidad? ¿Deseo? Justificas algo que no se puede justificar. ¿Dónde quedó el niño que aprendió a no huir? Y, sí, lo siento, volverá a golpearme, y cada vez lo hace con más fuerza.

Además... El niño no se dio cuenta de que se acercaba la manada. El niño no se dio cuenta del peligro. Pero su padre sí lo hizo, y aún así arriesgó su propia vida. Porque nada importaba más. El niño fue un insconciente. ¿Lo fuiste tú? ¿Fuiste un niño? No sé si lo que quiero es un niño...

Además... Olvidas algo. Olvidas cómo empieza esa escena, te lo recuerdo, por si acaso. You said you'll always be there for me, but you are not... ¿A quién prometes qué? Ya te lo dije, una herida que se abre por segunda vez, no cicatriza bien.

Y no es un reproche, sólo una reflexión, como tú las llamas. Pero a veces las reflexiones duelen. Y no eres el único que puede ser sincero.

- No vendrá, ya verás.

- Sí lo hará, no seas así...

Y aquel aquí nos encontramos después de uno de esas miradas que tanto he echado de menos fue casi mágico. Como uno de esos sueños que parecen reales. Ni siquiera sabía si realmente estaba allí, sólo intenté guardar la compostura cuando lo único que me quería era saber que seguía siendo la misma. Supongo que sentí como la brecha del tiempo me daba una tregua. Volví a mis quince años, a mi uniforme del cole y a la clase de la chica que hace musicales. Apenas serían cinco minutos, una mirada que me contó que era feliz, un disparo que mi hermana convertirá en foto en blanco y negro y un montón de recuerdos que te asaltan sin previo aviso. ¿Cómo puede cambiar tanto algo tan insignificante como el coincidir en el mismo patio de butacas?Un respiro. Un guiño. Tranquilidad. Una lágrima de emoción. Y sentir cómo los latidos bailan al compás de una coreografía que no te pertenece.

Y tonta de mí, que ensayé el saludo, pero no la despedida.
Sin querer desaparecer, cogió un tren. Sin querer despedirse, levantó su mano en un gesto que no fue de despedida, sino un intento por retenerla. Sin querer olvidar, se perdió entre recuerdos. Se convirtió en alguien intrascendente, una sombra de lo que fue. Un adiós que ninguno quería pronunciar escapó de sus labios. Sus ojos mentían, ¿cómo no pudo darse cuenta de eso? Sus ojos mentían y sus manos permanecieron cerradas en sendos puños que atrapaban una caricia que la hubiera recogido al caer. Pero fue un instante. Un grito que no se atrevió a pronunciar. Una carta que no se atrevió a enviar. Unos segundos que se convirtieron en unas horas, que a su vez se convirtieron en días, luego en semanas, más tarde en meses y por fin en años.

¿Lo olvidarían igual? Porque si fue así, uno de los dos tiene un problema: se acuerda de esos segundos y esas dos palabras cada vez que cae la noche. Odia tener que pensar en qué hubiera sido si no...

Si sabías que me ibas a echar de menos, por qué te marchaste, dime, ¿por qué lo hiciste? Da igual... lo cierto es que tú tampoco estás, así que, qué más da...
Recuerdo que fui feliz. Que había días en los que el cielo era tan azul que parecía que iba a romperse. Días en los que parecía flotar a unos cuantos metros sobre el suelo. Así pues eran metros que me acercaban un poco a ese cielo, y casi lograba acariciar el azul con la punta de mis dedos. Esos días podía enfrentarme a dragones, susurros, fantasmas. Pero ahora vuelvo a tiritar dentro de mi burbuja. Descuento latidos sin sentir la calidez que desprenden. Colecciono retazos de papel arrugados que quizás contuvieron historias de las que podría haber sido protagonista. Pero todo eso queda lejos, tan lejos.

El cielo. Puede que olvide que algún día logré alcanzarlo. Y también puede que olvide cómo pelear contra dragones, susurros y fantasmas. Puede que olvide a los protagonistas de mis historias. Puede que siga descontando latidos sin sentirlos. Y puede qeu ya no me importe.

- ¿Recuerdas? - Me pregunto a mi misma...
- No, lo siento, me olvidé de todo, pensé que era lo mejor - Contesto ya sin amargura.
El músculo cardíaco tiene una propiedad más o menos sobrenatural. Cuando la primera célula del embrión se pone en funcionamiento transmite su energía a la que está a su lado. Y esta de nuevo a su vecina. Acompasan sus latidos y el corazón empieza a latir. Es sólo entonces cuando frágil, se da cuenta de que inevitablemente está destinado a romperse. Es un músculo cualquiera, ¿verdad? Puede que los músculos se cansen de hacer siempre lo mismo. Pero este no lo hace. Por muy cansado, magullado o dolido que se sienta sigue y sigue latiendo, al compás de una canción inventada... Suerte, por lo menos aunque nosotros no queramos, él se ocupa de seguir. Solo. Será frágil, pero no nos necesita para nada. Aunque haya veces en las que caes en la cuenta de que... De que no sólo es un músculo.



Pero éste es el músculo cardíaco. Y yo decidí ser músculo esquelético estriado. Qué lástima.
Se levanta una hora antes para llegar a clase puntual. Ni siquiera le apetece y ya ha abierto los ojos. Sin saber muy bien cómo se lava la cara delante del espejo y maldice en su interior no haber hecho los deberes. Sus pasos le llevan a la estación, día sí día también. Escucha la voz monocorde del jefe de trenes cantar el horario, la vía, y el último aviso para los viajeros...
Pero de proto ese sonido enmudece. Y se sorprende mirando alrededor. Es jueves. Es un jueves cualquiera, ¿estará escuchando bien? Sí, la gente también se sorprende. Y las notas invaden el hall de su estación. No sabe qué es lo que pasa. Pero intuye que va a perder el tren.



Y perdió el tren. Y desde entonces siempre llega tarde. Pero ahora se levanta por si... Pero ahora se levanta sabiendo que el día se puede suspender unos minutos, sabiendo que un jueves cualquiera sí puede ser mágico de verdad. Ojalá este jueves...
Esta ha sido una de esas historias que nadie sabe bien como empieza. Puede que larga, pude que corta, pero ya ha acabado. Pero, ¿ha acabado? Para mi acaba de empezar...

Algunos dicen que empieza mucho antes de poder soñar con ello incluso.



Y cuando eres pequeño, las cosas no son fáciles...



Y matamos el tiempo haciendo carreras, con o sin marchas...



Y ser padre es algo maravilloso, ¿no?



Y sueñas con él, y lo ves en todas partes...



Y cuando a la decimoquinta maniobra se escapa un lo siento, pero el coche entra en un hueco que pensabas imposible... Te acuerdas de



Y ahora es mi turno. ¡Si!



Y pides un deseo...



Y quieres elegir bien...



Sin olvidarte de nada...



Y empiezas a pensar que eso de construir tu propio coche tiene su punto...



¿Lo queremos rojo?¿Lo queremos nuevo?¿Lo queremos polo?



Te dejas llevar. Porque tiene algo de mágico.



Pero hay que organizarse.



Y claro, no puede faltar... Porque ahora puedo afirmar que está en todas partes... Por que indiscutiblemente... Es el Rey.



Y puedo decir que sé lo que se siente.



Por fin... Tenía ganas de preguntar... ¿Quieres que te lleve?
Cuesta creerlo pero a veces el caballero y la dama pierden sus formas. El caballero, silueta bien definida, cabello plateado que quiere arrancar destellos de luna llena. Pañuelo anudado al cuello, siempre perfumado, siempre a juego. Y sus zapatos limpios, que no se diga. Porte elegante y mirada de quien sabe tantas cosas. Especímen que quiere vivir (¿quiere vivir?) su existencia pasando sus días cual novela de aventuras. La dama, melena al viento e invisibilidad en las venas, mueve los hilos detrás de la cortina, mueve a su antojo las piezas, se divierte y amenaza.

Y yo me pregunto, ¿quien mató al caballero? ¿No fue la esencia del caballero en sí misma? Lo fue. Qué insospechado giro dan los acontecimientos. Qué maquiavélico dios destino enfrenta la dama con el caballero. No siempre se puede ganar, pero ¿quién habló de ganar?.

Reflejo de vidrios rotos de un espejo. Caleidoscopio infinito. Inventario de estrellas. Belleza por belleza. Y tú sin sospechar nada.

¿Quién mató al caballero? Esta vez sí he necesitado el diccionario... Y es que no es tan fácil descubrir el significado de esta vida, pero sí es el único que me apetece descifrar.
Soñamos con ese lugar, un sitio en el que nos sentimos protegidos. A salvo. Ignoramos qué es lo que vendrá. Pero parece positivo arriesgarse. Los principios son duros. Este no tendría porqué serlo menos. Pero dame un poco de tiempo. Hoy será Joyce. Mañana, Shakespeare. Y pasado Victor Hugo ¿Qué fue antes? Ni me acuerdo ya.

No sé si habré vuelto a equivocarme pero creo que este es un buen lugar por el que volver a empezar...

All people dream with that place, the place in which we feel ourselves protected. Saved. We all ignore whatever is coming. But it sounds good to take a chance. All the beginnings are hard. This one shouldn't be different. Just give me time. Today will be Joyce. Tomorrow, Shakespeare. The day after Victor Hugo. What was before? I don't even remember.

I do not know if I would be wrong but I think this one is a good place to start again...

Nous rêvons de ce lieu, un endroit dans lequel nous nous sentons protégés. À sauf. Nous ignorons ce qui est ce qui viendra. Mais risquer semble positif. Les principes sont durs. Cet n'aurait pas de cela il être moins. Mais donne-moi un peu de temps. Aujourd'hui ce sera Joyce. Demain, Shakespeare. Et passé Victor Hugo. Qu'est-ce qui est été d'avance? Ni je me souviens déjà.

Je ne sais pas si j'aurai recommencé à me tromper mais je crois que c'est un bon lieu par lequel recommencer à commencer...
Y lo cierto es que llueve. Y hoy me he mojado sin importarme si quiera por buscar un sitio en el que aguardar que pasara la tormenta. Hoy llueve, otra vez. Aunque mientras esperaba a mi sol no imaginaba lo que ocurriría a continuación. Y lo cierto es que no me ha gustado mucho.

- ¿A los gatos les gusta la lluvia? Qué más dará eso ahora, ¿verdad?
- No, a mi me importa.
- Pues bien, la respuesta es no. No, a los gatos no les gusta la lluvia.
- Pues hoy he visto un gato. Bajo la lluvia. Y encima lloraba.
- ¿Por qué llorará un gato?
- Por el tiempo, creo. Que se le escapa. Se le escapa el tiempo y no sabe como pararlo. Creo que todo se le ha puesto en contra y el tiempo no ayuda.
- ¿Tendrán los gatos reloj?
- Sí, de pulsera. Y les dan cuerda todas las noches antes de ir a dormir. Por si acaso. Por si acaso el día de después es mejor. Por si acaso el tiempo da una tregua.
- Malditos gatos. Les voy a comprar relojes a pilas.
- Eso seguro que lo arregla todo. Pero, creéme, a este gato se le escapará el tiempo igual. Lástima. Jamás debió empezar sabiendo que no le daría tiempo, ¿no crees?

Protegidas!

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