Hoy, querido diario, he decidido sincerarme. No sé por qué hoy, ni tampoco por qué ahora. Y lo cierto es que ya llevo días queriendo decírselo a alguien, queriendo explotar, pero no he sabido muy bien cómo hacerlo, ni a quién contárselo. Supongo que no soy bueno en eso de las palabras. Sé muy bien lo que quiero decir y cómo quiero expresarlo, pero a la hora de la verdad, en blanco. Algo influirán los suspensos en lengua. Bueno, yo… Creo que sé por dónde empezar, ¿por dónde si no? Por el principio. Y todo esto ocurrió una mañana, de esas en las que crees que no va a ocurrir nada. ¿Sabes? Si algo he aprendido es que son esas mañanas las preocupantes, son las que más probabilidad de actividad frenética poseen. ¿Por dónde iba? ¡Ah! Sí, la confesión. Salía del metro. Iba andando por la calle. Sin preocuparme de nada, cuando de pron…Cuando de …Vay, se est acaband la tint…



